Viajes sobre cuatro patas: El arte de recorrer el mundo junto a tu mascota

Viajes sobre cuatro patas: El arte de recorrer el mundo junto a tu mascota

¿Por qué viajar con mascotas es tendencia?

De un tiempo a esta parte, dejar a nuestras mascotas en casa mientras disfrutamos de unas vacaciones parece cosa del pasado. El auge de los viajes viajes con mascotas se ve reflejado en la cantidad de hoteles, restaurantes y hasta aerolíneas que adaptan sus servicios. Ya sea por el fuerte lazo emocional o porque las mascotas se han ganado su lugar como parte de la familia, la realidad es que la pregunta ya no es si es posible viajar con ellas, sino cómo hacerlo de la mejor manera.

Primeros pasos: elegí el destino pensando en tu compañero

La planificación es la clave. No todos los destinos son igual de amigables para los animales. Ciudades como Barcelona, Buenos Aires o Ciudad de México cuentan con numerosos espacios verdes, hoteles «pet friendly» y normativas favorables para los animales domésticos. Mientras, para quienes prefieren la naturaleza, existen rutas de senderismo o playas caninas, perfectas para que tu perro estire las patas.

¿Tienes un perro pequeño? Considera destinos urbanos donde transportarlo sea más sencillo. Las razas como Chihuahua, Shih Tzu o Bichón Maltés son excelentes viajeras gracias a su tamaño compacto y carácter adaptable. Los gatos, por su parte, requieren ambientes menos ruidosos y, de ser posible, deben viajar en su transportadora para evitar el estrés.

Preparativos antes de la aventura: salud y documentación

Chequeo veterinario obligatorio

Antes de armar las maletas (y la mochila de tu mascota), una visita al veterinario es imprescindible. Verifica que tiene las vacunas al día y solicita un certificado de salud, requisito en la mayoría de medios de transporte y alojamientos.

Documentación y microchip

Si tu destino es internacional, infórmate de los trámites necesarios para ingresar animales. El microchip es obligatorio en muchos países europeos y sudamericanos. Los veterinarios aconsejan, además, llevar copia física y digital de los documentos: cartilla de vacunación, pasaporte animal o certificados especiales, según la especie y el país.

El transporte: tren, avión o coche, cada uno con sus desafíos

Viajar en coche: libertad y seguridad

Muchos prefieren el coche por la independencia y facilidad para hacer paradas. Asegúrate de que tu animal viaje sujeto en un transportín o arnés especial, nunca suelto. Un truco: lleva su manta preferida para que tenga olor a casa y se sienta seguro. Los bulldogs franceses o carlinos, por ejemplo, son sensibles al calor, así que controla la climatización durante el trayecto.

Tren y avión: normativas a tener en cuenta

Trenes como los de España o Argentina suelen permitir mascotas pequeñas en transportadora. En el caso de los aviones, investiga políticas de cada compañía y las condiciones de cabina o bodega. Algunas aerolíneas admiten perros y gatos de hasta 8 kg en cabina; otros, solo en bodega, lo que puede ser estresante para animales nerviosos o de edad avanzada.

Hoteles pet friendly: cómo elegir el alojamiento ideal

Cada vez es mayor la oferta de alojamientos adaptados a huéspedes peludos. Algunos hoteles no solo aceptan animales, sino que ofrecen kits de bienvenida, platos de comida e incluso camas especiales. Para encontrar el mejor lugar, revisa opiniones de otros viajeros y pregunta por posibles restricciones: ¿Hay límite de tamaño? ¿A qué zonas pueden acceder los animales?

Una anécdota curiosa: en un hotel boutique de la Patagonia, un huésped relató cómo a su golden retriever lo recibieron con galletitas caseras y le asignaron una camita junto a la ventana con vista al lago. Los pequeños detalles, sin duda, transforman el viaje.

Durante el viaje: cuidados y consejos prácticos

Rutinas a prueba de maletas

Los animales son criaturas de costumbres. Intenta mantener los horarios habituales de comida, paseo y descanso. Lleva su comida habitual para evitar trastornos digestivos y suficiente agua, especialmente en trayectos largos.

Identificación y seguridad

Más allá del collar y la chapa identificatoria, coloca el teléfono de contacto actual. Si visitas una zona costera, verifica las normativas de acceso para perros (en España, las playas para perros son cada vez más comunes, pero aún hay restricciones).

Que no falte el botiquín

Incluye en la maleta de tu mascota antiparasitarios, una toalla, bolsas para excrementos y algunos juguetes para calmar la ansiedad. Los gatos suelen viajar mejor si tienen acceso a su rascador y algo de valeriana en spray, que ayuda a tranquilizarlos.

Raíces, razas y personalidades viajeras

No todas las mascotas disfrutan por igual los desplazamientos. Razas de perros como el Border Collie o el Labrador Retriever son entusiastas exploradores. En cambio, algunos gatos de raza Maine Coon o Ragdoll suelen adaptarse mejor a nuevas experiencias, siempre que se planifique bien su traslado y destino.

Los conejos, hurones o aves también pueden ser compañeros de aventura si se cuenta con los implementos específicos: jaulas de viaje cómodas, control de temperatura y calma durante los trayectos.

Historias en la ruta: experiencias para inspirar

En las redes sociales abundan historias de perros que atraviesan Sudamérica en furgoneta, gatos que acompañan a sus dueños en senderismo por los Andes y hasta cacatúas exploradoras. El caso de Max, un Schnauzer miniatura, es prueba de ello: sus dueños realizaron la ruta de la cerveza artesanal desde México hasta Chile, documentando cada parada con fotos del pequeño can degustando (sin alcohol, claro) las vistas y el ambiente de cada pueblo.

Consejos para un viaje sin sobresaltos (ni ladridos extra)

• Anticipa lo imprevisible: ten ubicados los veterinarios cercanos a tu destino.

• Prepara una maleta propia para tu mascota, con todo lo esencial.

• Sé paciente ante imprevistos. Los animales reaccionan a nuestro estado de ánimo.

• Recuerda respetar el entorno; recoge siempre los desechos y mantén a tu animal bajo control.

¿Y si tu mascota no quiere viajar?

A veces, por mucho amor y disposición, hay animales que no disfrutan de los viajes. Reconocer esto también es amar. Existen alternativas como guarderías especializadas o cuidadores en casa, donde pueden quedarse seguros y felices.

Un vínculo que se fortalece fuera de casa

Viajar en compañía de nuestros animales es abrir una puerta a nuevas vivencias, desafíos y recuerdos. Las vacaciones dejan huella, pero hacerlo con ese amigo peludo que mueve la cola o se acurruca en la mochila las convierte en historias difíciles de olvidar. Allí, entre rascadas de barriga, selfies en paisajes soñados y alguna gamberrada inesperada, se forja uno de los lazos más auténticos y duraderos. Porque al final, no importa tanto el destino como la compañía que llevamos a nuestro lado.

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