Entre premios y ladridos: el arte de entrenar a tu mascota en casa
El Entrenamiento como Clave del Bienestar Animal
Cuando adoptamos una mascota, la palabra entrenamiento suele aparecer entre la emoción y las dudas del principio. Al pensar en perros, se nos vienen a la mente los clásicos «sentado» o «dame la pata». Con gatos, imaginamos lo imposible: que acudan al llamado o acepten su transportadora sin protestar. Pero el entrenamiento va mucho más allá de trucos simpáticos; es la herramienta fundamental para la convivencia pacífica, la salud mental animal y, sí, el deleite de verlos crecer seguros y felices.
¿Por qué es importante entrenar a nuestras mascotas?
Un animal educado se siente más comprendido, menos ansioso y menos propenso a desarrollar problemas de comportamiento que luego pueden desembocar en situaciones incómodas o incluso peligrosas. De hecho, diversos estudios han demostrado que el entrenamiento positivo, basado en refuerzos y no en castigos, reduce el estrés y mejora la relación mascota-tutor. Además, facilita actividades cotidianas: pasear por el parque, recibir visitas o acudir al veterinario sin dramas.
Primeros pasos en el adiestramiento: Paciencia y constancia
El adiestramiento es como aprender un idioma común con nuestra mascota. Se necesita paciencia —tanto para enseñar como para comprender errores— y muchísima constancia. Es preferible dedicar sesiones cortas (de 5 a 15 minutos), varias veces al día, reforzando siempre de forma positiva cada pequeño logro. Una anécdota curiosa: muchos educadores caninos recuerdan cómo los Border Collies, famosos por su inteligencia, logran repetir una orden correctamente hasta 100 veces con paciencia y refuerzo… y, sin embargo, hay Golden Retrievers que, a pesar de aprender más lento, se divierten tanto que acaban sorprendiéndonos con su entusiasmo y dulzura.
¿Edad ideal para empezar?
Nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde. Los cachorros asimilan órdenes casi como esponjas, especialmente entre las 8 y 16 semanas. Pero los perros adultos, e incluso los ancianos, también pueden beneficiarse del aprendizaje. En gatos, se recomienda comenzar cuando aún son curiosos y exploradores, pero con paciencia pueden aprender premios y rutinas a cualquier edad.
Eligiendo la técnica adecuada: Refuerzo positivo como protagonista
Entre las técnicas de adiestramiento actuales, el refuerzo positivo es la gran estrella. No se trata de «sobornar» a tu mascota, sino de enseñarle que ciertas conductas tienen consecuencias agradables: premios, caricias, un juguete favorito o simplemente, tu atención y entusiasmo.
Por ejemplo, enseñar a tu perro a sentarse usando una galleta como guía visual y premio (en lugar de castigos o gritos) crea una asociación emocional positiva con la orden. Lo mismo sucede al lograr que el gato entre a su jaula por sí solo dejando dentro chuches o hierba gatera.
Errores comunes al educar
Muchos tutores, sin intención, caen en errores habituales:
- Incoherencia de órdenes: Si un día dejas que tu perro suba al sofá y al día siguiente lo regañas por hacerlo, generas confusión.
- Impaciencia: Frustrarse ante los primeros fracasos puede bloquear el aprendizaje de ambos.
- Castigos físicos o gritos: Solo generan miedo y dañan la confianza. El adiestramiento nunca debe implicar dolor.
Aceptar que cada animal tiene su ritmo y personalidad es la clave. Algunos, como el Labrador Retriever, responden rápidamente; otros, como el Shiba Inu, requieren creatividad y retos mentales constantes porque tienden a aburrirse fácilmente.
Entrenamiento específico para perros: Más allá de lo básico
Existen razas y personalidades que demandan enfoques distintos:
- Perros de trabajo: Pastores Alemanes o Malinois suelen sobresalir en aprendizaje avanzado y requieren estimulación mental extra.
- De compañía: Caniches y Cavalier King Charles Spaniel son grandes candidatos para trucos lúdicos y ejercicios de autocontrol.
- Pequeños guardianes: Chihuahuas y Schnauzers miniatura pueden ser muy voluntariosos; se benefician de socialización temprana y juegos de olfato para canalizar su energía.
No hay que olvidar dedicar tiempo a enseñar la llamada (venir cuando se les llama), el paseo sin tirones y el autocontrol frente a estímulos apetecibles. El clicker, un pequeño dispositivo que emite un sonido agudo, es una herramienta popular para marcar con precisión el momento de la conducta deseada y favorecer la comprensión.
¿Y los gatos? Sí, también pueden aprender
El mito de que los felinos son imposibles de entrenar se cae a pedazos cuando observamos a gatos aprender a darse la pata, utilizar el arenero correctamente o venir al llamado de su nombre. La clave está en entender su motivación: suelen ser más selectivos con los premios y requieren rutinas consistentes pero breves.
Un truco efectivo: utiliza pequeños trocitos de pollo cocido o atún para premiar y asocia una palabra breve a la conducta deseada, como «¡a cama!». Incluso hay entrenadores que enseñan agility a gatos con circuitos caseros y túneles, lo que resulta tan divertido como educativo.
Manejo de comportamientos problemáticos
¿Tu perro salta sobre las visitas? ¿Tu gato araña los muebles? Identifica primero la causa subyacente —aburrimiento, falta de ejercicio, estrés— antes de intervenir. En perros, redirigir la energía con paseos de calidad y juguetes interactivos suele funcionar. Para gatos, los rascadores bien ubicados y enriquecidos con hierba gatera son aliados fundamentales.
El adiestramiento como vínculo: Historias que inspiran
A lo largo de los años, miles de dueños han transformado su convivencia gracias al entrenamiento. Alicia, una lectora de Barcelona, logró que su Border Collie, Duna, superara el miedo a los petardos mediante sesiones de refuerzo y juegos de olfato. Carlos, en Ciudad de México, enseñó a su gato Persa a acudir cuando oye la bolsa de snacks, lo que le facilitó las visitas al veterinario.
Varios estudios respaldan este efecto: la Universidad de Lincoln encontró que los perros que reciben adiestramiento comportamiento canino sienten menos ansiedad en situaciones sociales y muestran mayor apego positivo hacia sus tutores.
Juegos inteligentes y rutinas: Enriquecimiento sin límites
Parte del éxito en el adiestramiento radica en mantener rutinas y proponer retos estimulantes:
- Juegos de búsqueda en casa o el jardín.
- Puzzles alimenticios: los dispensadores de comida entretienen y desafían.
- Ejercicios de obediencia intercalados con saltos suaves, túneles o trucos.
Algunas razas, como el Jack Russell Terrier o el Siamés, necesitan especial dosis de actividad mental. No temas experimentar: cada mascota responde distinto a juguetes, premios y desafíos, así que mantén la creatividad en tus entrenamientos diarios.
Las recompensas: más allá de los premios comestibles
Para muchos, el premio es sinónimo de comida, pero las recompensas pueden ser también caricias, palabras alegres o unos minutos de paseo adicional. Descubrir qué motiva a tu mascota es parte del proceso: los Beagles suelen preferir golosinas, mientras que perros de agua disfrutan más del juego y los halagos.
Adaptando el entrenamiento a la vida cotidiana
La mejor forma de consolidar hábitos es integrar el aprendizaje en la vida diaria: pedir un «sentado» antes de poner la correa, premiar la calma al llegar visitas, fomentar que asocien el arnés con la salida a la calle, o hacer del arenero un espacio siempre limpio y seguro para los gatos.
El entrenamiento visto desde la ciencia
Hoy sabemos que una mascota con rutinas de adiestramiento no solo vive más feliz sino que presenta menos problemas médicos y emocionales a largo plazo. El refuerzo positivo estimula la producción de dopamina, la llamada «molécula de la felicidad», tanto en animales como en personas. Además, el entrenamiento protege contra el aburrimiento, que en perros y gatos suele traducirse en problemas como ladridos excesivos, destrozos o maullidos a deshoras.
En definitiva, educar va más allá de lograr que nuestra mascota «nos obedezca»: es hablar un lenguaje común, construir confianza y ofrecer el mejor regalo que podemos darles: libertad y seguridad en su día a día.





